lunes, 30 de enero de 2017

Al humor de la lumbre: Villabuena en la memoria



















<<... Al resguardo del frío, al humor de la lumbre, el hogal era el punto de encuentro, el recibidor de invierno. En el hogal tenían su rincón las conversaciones más trascendentes, contaderos de leyendas, de historias, de casos...

Al humor de la lumbre las mujeres hacían punto.
Al humor de la lumbre se escogían alubias, garbanzos, patatas.
Al humor de la lumbre se pelan almendras, se "estita" a mano el maíz amarillo mazorca a mazorca.
Al humor de la lumbre jugábamos los niños.
Al humor de la lumbre se asaba remolacha azucarera, patatas y chorizo.
Al humor de la lumbre se tostaban rebanadas de pan pinchadas en un tenedor.
Al humor de la lumbre se hacían garbanzos salados y se tostaban almendras.
Al humor de la lumbre se hacían palomitas de maíz de trigomillos blancos que, en pocos minutos al rescoldo, palomita a palomita, empezaban a saltar sobrevolando el hogal.
Al humor de la lumbre se hacían bizcochos en cazuela subidos a la trébede.
Al humor de la lumbre zascandileaba el gato en busca de calor y atraído, además, por el olor del guiso. Después se plantaba cerca del fuego y al momento lo veías ahí pasando las horas, acurrucado y soñoliento acomodado en el hogal, tan cerca de las brasas, que hasta llegaba a prendérsele la cola. Y ni por esas dejaba de volver al hogal a que le tentara el sueño al calorico, a comiscar algo y a quedarse tan, placenteramente, dormido sobre los ladrillos calientes.
-Mira a ver..., que huele a chamusquina.
-¡Sape! ¡Sape...!
-A ver si se chisca y sale ardiendo el animal...,mecagüendioro.
Y, el gato, abre a medias un ojo, lo vuelve a cerrar, y sigue durmiendo como si no fuera con él...>>
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Fragmento de Crónicas a la Luz del Candil


lunes, 23 de enero de 2017

Las Candelas (el origen) Villabuena en la memoria



Hoy el día Las Candelas
el segundo de febrero
sale La Virgen a Misa
con su Divino Cordero

Y esas tórtolas que vuelan
por-cima de tu corona
es un regalo que te hace
la señora Mayordoma

El origen de la fiesta de la Candelaria o de la Luz, en sus primeros tiempos, era conocida con el nombre de "El Encuentro" Más tarde se extendió a Occidente en el siglo VI llegando a celebrarse en Roma con carácter penitencial. Más tarde se uniría a la liturgia de la Presentación de Jesús en el Templo asociada a los cirios, antorchas y candelas encendidas en las manos de los fieles.

Según el calendario o santoral católico se celebra el 2 de febrero en recuerdo al pasaje bíblico de la Presentación de Jesús en el Templo de Jerusalén y la purificación de la Virgen María después del parto para cumplir las prescripciones de la ley del Antiguo Testamento. La fiesta es conocida con diversos nombres; la Presentación del Señor, la Purificación de María, la fiesta de la Luz y la fiesta de las Candelas.

Cristo la Luz del mundo presentada por su Madre en el Templo viene a iluminar a todos como la vela o las candelas, de donde se deriva el nombre de "Candelaria"

La fiesta de las Candelas empezó a celebrarse con un carácter mariano en el año 1479.
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Fragmento de Crónicas a la Luz del Candil

sábado, 14 de enero de 2017

Vueltas alrededor de la Iglesia: Villabuena en la memoria

Bendición de animales

Nos contaban los abuelos que los 17 de enero se iba a dar vueltas a las inmediaciones de la Iglesia a bendecir a los animales. El ganado de labranza iba con sus arreos más bonitos, haciendo sonar cascabeles en los adornos. Las crines bien cepilladas o recogidas en trenzado con cintas de colores. Estrenaban mantas, sus mantas burgalesas, nuevas, para aguantar mejor la crudeza del invierno.

Este día le poníamos un pienso más rico por ser su fiesta. A las gallinas le echábamos conchilla en la avena y las mulas empezaban la bola grande de sal que habíamos comprado en el comercio del pueblo. Se la poníamos en el pesebre y las mulas lamían como si fuera una golosina de caramelo blanco. Como críos, nos gustaba mirarlas cuando estaban en la cuadra dando lengüetazos a la bola de sal. Nuestros ojllos no legaban a la altura del pesebre y teníamos que ponernos de puntillas, para poder mirar un poco más alto nos rescolgábamos de los bordes del pesebre.

El cariño que le teníamos a los animales de labranza era muy grande. Los niños sabíamos que trabajaban mucho, que trabajaban para nosotros para darnos de comer y para poder comprarnos las cosas.
Que iban todos los días al campo y a la huerta con los padres a ganar el pan.
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Fragmento de Crónicas a la Luz del Candil

jueves, 5 de enero de 2017

... Todos los zapatos relucientes


<<... Nos pasábamos buenos ratos mirando chimeneas, por dentro y por fuera, calculando la anchura, a ver si podían caber por allí los tres Magos, o uno solo, o qué. Y ¿cómo van a entrar a la casa de ese niño que le han puesto la cocina económica y la chimenea es un tubo estrecho que además va cerrado? Qué mal..., hasta que dijo su madre que esa noche tendrían que dejar la puerta entreabierta.

Teníamos más que aprendido, que la noche del cinco de enero, había que poner los zapatos en el hogal, los zapatos más nuevos, sin rastro de barro, bien limpios, todos los zapatos relucientes.

Sabíamos también que había que irse a dormir un poco más temprano, y que no valía mantenerse despierto, porque si no, los Reyes no pasaban por tu casa, y aunque pasaran, como oyeran un ruido de esos como si estuvieras despierto o acechando, se iban inmediatamente y se llevaban los regalos, y solo te dejarían carbón o nada, igual que si te hubieras portado muy mal.

Aún así, en la mañana de Reyes siempre había quien aseguraba que había oído como "relinchar" a un camello, o unas pisadas, o que alguien dejaba un vaso o un plato sobre la mesa. Y, bueno, tampoco había que olvidarse de dejar agua y un poco de paja con unos granos de cebada para los camellos, y un poco de leche con bollos, galletas o turrón para los Reyes, porque tenían que ir reponiendo fuerzas durante la noche, para aguantar el frío y poder con todo el trabajo que debían tener.

Las sensaciones que a cada cual nos llenaban de regocijo, no hace falta que las mencione, además no me atrevo, cada uno guardamos en nuestra memoria infantil aquellas mañanas de júbilo, aquellos días de Reyes irrepetibles en el tiempo...>>
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Fragmento de Crónicas a la Luz del Candil

... Una tarde de estas

- foto actual de Eduardo Calzada -
<<... Una tarde de estas salíamos de la escuela con el cabás en una mano y la estufa infantil, donde ya agonizaba el calor, en la otra. Las manos dentro de las manoplas de lana. Los pies fríos, a pesar de llevar calcetines gordos de lana y zapatillas de paño. El cuerpo a punto de entrar en tiritona, a pesar de las camisetas de interior, del viso, del refajo de punto inglés o de fino paño, del cancán, de faldas o vestidos de tejidos de invierno, de jerséis y rebecas de lana gorda, de la chalina, de la trenca o del abrigo con capucha.

Una tarde de estas, en el camino de la escuela a casa, al dar la vuelta a una esquina, te encontrabas con que, toda la calle, olía a fritura de adobo. En alguna de las casas las madres estaban haciendo la conserva ayudadas por las mujeres de la familia.

¡Había empezado el tiempo de la conserva!

Una tarde de estas, llegábamos a casa y habían descolgado el adobo, lo habían troceado en raciones individuales y en el orden que las madres y las abuelas sabían. Primero unas piezas, luego otras, pasándolas por la sartén: desprendiendo uno de los aromas más exquisitos que se puedan tener grabados en la memoria.

Una tarde de estas, llegábamos de la escuela tiritando de frío. Entrar en casa y encontrártela más caliente que de costumbre con ese olor a chorizo frito... Una tarde de estas era como estar de mondongo otra vez. Un mondongo que solo duraba un rato, un mondongo de media tarde. Esa era la impresión que te daba al entrar en casa, la cocina llena de cacharros grandes de teja, de baños y ollas, donde se iba colocando  todo.

La tarde de la conserva era una tarde gloriosa, una tarde como de fiesta, y alegre, como las tardes de las vísperas de la Nochebuena...>>

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Fragmento de Crónicas a la Luz del Candil

La caja de los cuentos

  <<... La caja de los cuentos era una caja de cartón, una caja de zapatos, bueno de zapatos no, una caja de botas de hombre que e...