Que solamente se trate de añadir no de sustituir una fiesta por otra, me refiero a la tradicional como lo es el día de la Robla
Tradición por todos conocida durante generaciones.
Tradición; esa buena parte activa de nuestra identidad o distingo, nuestra idiosincrasia, nuestras raíces. Nuestra forma particular de honrar a los muertos, concretamente a nuestros seres queridos con aquello mismo que ellos (nuestros antepasados) honraran en su momento a los suyos y..., así hasta nuestros días.
Después o al mismo tiempo el mundo de todos avanza y generaciones nuevas eligen y deciden y pasan a los hechos viviendo su momento. Nada qué decir excepto la súplica de que eso nuevo sea solo una celebración añadida y no una sustitución.
Atrás, y lo sabemos, atrás quedaron otras "celebraciones" que el avance de los tiempos las hizo desaparecer. Bien lo sabemos; por la ética o por ley.
Y también en esto, nada qué decir.
Entre las personas que ostentamos el sobrenombre de persona-mayor, en esta ventaja de haber cumplido una edad, se cuela como secuela una certeza a destacar cuyo efecto secundario es lo influyente y la importancia de la época en que generacionalmente se coincide en la vida y cómo va a determinar la existencia de cada quien, esa existencia que atravesamos sí o sí no solo en presente, sino que además, inevitablemente, va a salir proyectada hacia los pobladores de un futuro-próximo.
