sábado, 11 de mayo de 2024

A lavar a las pozas o a la Guareña

 


- en las pozas  "de allá " -




... y volverán mañana, a meter en lejía, a dar azulete, y a tender entre los juncos, las mimbreras y los espinos, a cuidar la ropa, por si se levanta el aire y se la lleva el agua, y la arrastre la corriente, y se pierda la prenda, como ha pasado otras veces

y mientras se seca, hablan, hablan y ríen todas con todas, hablan del mozo guapo, el que bajaba ayer por el sendero, y de las dos chicas que beben los vientos por él, que si las sacó a bailar ayer domingo, que si no ... entre tanto la ropa se ha ido secando, empieza a caer la tarde, recogen cargan el baño con el lavadero encima, a la cabeza, la banquilla a la cadera, y vuelven juntas, en fila por el sendero que lleva al pueblo.
por esta semana ya está lavado. hasta otro lunes ...
Los lunes por la mañana era día de cepillar, limpiar y guardar la ropa de domingo.  Reunir los zapatos de todos, limpiarlos y guardarlos hasta el próximo domingo.  Se recogía toda la ropa de lavar, se metía al baño de cinc y al río o a las pozas.
Unas con lo baños de ropa seca y otras con los  de ropa húmeda que había estado puesta a "ablandar" en casa, y había que "esborrarla" al agua corriente.
Los lunes no se terminaba de lavar, había que volver al día siguiente. Las mozas y las mujeres, amigas,  vecinas y familiares se juntaban en las pozas o en la Guareña.
Allí, mientras enjabonaban la ropa, la refregaban, la aclaraban, le daban otro jabón y la tendían al sol "a blanquear" dada de jabón,  hablaban de todo,  pero de lo que más, del día de ayer, del domingo, de después de misa, del paseo de la tarde, de la película que pusieron en el cine,  de los chicos, de los novios, del baile,  de que a mí, me "fió" en  el baile un montón de veces, no sé cuántos bailes, pero muchos, casi toda la noche bailando conmigo...,  de que si me miró a mí, que no, que me miraba a mí.   Que mira quien viene por ahí, por el sendero, fulanito, qué guapo, Que si éste me quiere a mí, qué va a quererte a tí, si estuvo conmigo...,  que sí, que no, que se levantan de la banquilla, y se enganchan las dos con los lavaderos, que si no las separan, no sé que hubiera pasado...
Vaya riña, por el chico guapo que bajaba por el sendero...
Y que orgulloso marcha el chico guapo que ha llegado hasta sus oídos la riña, la riña de dos mozas por él...
Y las casadas reúnen a las solteras le hablan sin parar hasta que consiguen  calmarlas,  y vuelven los lavaderos al agua, y las mozas a las banquillas y la ropa a la corriente, a refregar, a enjabonar, a aclarar, a lavar y a callar aunque sólo será por unos momentos...

Y volverán mañana, a meter en lejía, a dar azulete, y a tender la ropa limpia, entre los juncos las mimbreras y los espinos, a cuidar la ropa, por si se levanta el aire y se la lleva al agua, y la arrastre la corriente, y se pierda la prenda, como ha pasado otras veces...   y mientras se seca, hablan, hablan todas con todas, las de la riña, cada una en una punta, ya se le pasará, si luego el mozo guapo, el que bajaba ayer por el sendero, no irá con ninguna de las dos, pa-qué-reñir, pa-qué-llorar, se va a ir con otra, o es que no os habéis dado cuenta que va de flor en flor, olvidarlo ya.  Pero esta que habla, y le dice tanto que lo dejen, bebe los vientos por él, pero se  lo calla, sólo ella lo sabe y nadie más.
Entre tanto la ropa se ha ido secando, empieza a caer la tarde, recogen, hacen el rodete con la toalla, lo echan a la cabeza, cargan el baño, con el lavadero encima, a la cabeza, la banquilla a la cadera, y vuelven juntas por el sendero que lleva al pueblo, por esta semana ya está lavado.
Hasta otro lunes.

_Crónicas a la Luz del Candil_ Cuentos del Sobrau_

- fotos de Ernestina De la Iglesia:

Jóvenes del pueblo (lavando) años 40/50 del siglo XX

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Para quienes buscan una poesía que toque el alma, esta es una lectura imprescindible.

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