... yo tenía mi vestido de domingo []
una hucha de barro, una muñeca de trapo, las "mariquitas-recortables", la caja de los cuentos, los pájaros del alambre, un bizcocho casero cuando una fecha especial o cuando las gallinas, en temporada abundante de puesta, hacían que todas las casas tuvieran un excedente de huevos que, las madres, transformaban en bizcochos, tartas, flanes, natillas y sonrisas.
tenía^mos una vida eterna, inalterable, tranquila, plana, gozosa. con lo suficiente, lo indispensable, lo necesario y sin "sobras"
aquello poco era un mucho.
dábamos por hecho que aquello que teníamos estaría siempre con nosotros, entonces no existían las incertidumbres de que nos pudiera faltar el alimento, el vestido, la casa, la familia, los vecinos, los amigos, el trabajo, los días festivos, el universo, la paga del domingo, la leña para el invierno, las sombras en verano, el mata moscas, el abanico de papel, el material escolar del próximo curso …
_ foto propia_
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